Ropa interior

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Con toda la paciencia de la que fue capaz, el recién casado acompañó una vez más a su mujer a la cola del probador, no era cosa de remover humores. Allí parado, rodeado de un montón de bragas y sujetadores en desorden, se preguntó cómo había llegado el caos a su vida en tan poco tiempo, aunque en el fondo ya conocía la respuesta. Luchó una vez más contra el deseo de salir huyendo, el mismo que sintió cuando decidió casarse con la mujer que estaba a punto de probarse la lencería que siempre había deseado comprarse para él.

Relato escrito para la página solidaria Cinco palabras inspirado en las palabras que nos regala esta semana Ana Chávarri: paciencia, humores, desorden, caos, contra.

https://cincopalabras.com/2020/08/02/escribe-tu-relato-del-mes-de-agosto-ana-chavarri-amarabascal-actriz/

Ilustración tomada de Pixabay.com

Viviendo con su enemigo

La sombra del asesino se recortó sobre la alfombra del estudio cuando abrió la puerta para salir. Escondido debajo del escritorio, el niño aterrorizado se tapaba la boca con las dos manos. Cuando se supo a solas con la víctima, dirigió una mirada horrorizada al brazo sanguinoliento del mayordomo que casi le rozaba el pie. Sorprendentemente, debió de quedarse dormido porque de pronto la estancia estaba fuertemente iluminada y su madre gritaba palabras ininteligibles mientras lo abrazaba. Ni ella ni nadie pudo conseguir jamás que delatara el crimen pasional que había presenciado. La mirada severa que le lanzó su padre cuando lo sacaron de debajo del mueble se encargó de silenciarlo para siempre.

Micro escrito para la página Letras sangrientas.

Pequeñas dosis de verano

El 13 de marzo de 2020 ha quedado grabado a fuego en muchas personas, pero más aún en la población valenciana que vio esfumarse de golpe y porrazo sus esperadas Fallas cuando ya las tocaba con las puntas de los dedos. Aunque el estado de alarma se declaró el 14, fue el día anterior, viernes, cuando fuimos conscientes de que, de manera definitiva, iba a quedar paralizada nuestra realidad. Trabajo en una biblioteca pública, lugar maravilloso de encuentro entre personas y cultura. Casa de todo el mundo y para todo el mundo, que tuvo que cerrar sus puertas para cumplir las muchas recomendaciones que llegaban, cambiantes, pero todas ellas encaminadas a prevenir enfermedad y a mantenernos a salvo. Tuvimos que reinventarnos, trasladar nuestro mundo laboral a casa, fomentar la biblioteca digital y las relaciones con las personas usuarias a través de una pantalla o un teléfono. Asombrada estoy de la capacidad del ser humano para adaptarse a las nuevas circunstancias. Podría extenderme sobre esos días de confinamiento, sobre los insomnios, la preocupación, la alarma constante y la incertidumbre, pero aquí hemos venido a hablar de vacaciones, así que a ello voy. Este año habíamos planificado pequeñas dosis de turismo a lo largo del año. Como sabemos, con antelación y rebuscando, es más barato viajar.

Nuestro primer destino era la Alhambra y la primera noche que íbamos a pasar en Granada era el viernes 13 de marzo de 2020. ¿Cómo vamos a olvidar esa fecha? Ya teníamos la maleta preparada y las entradas descargadas en el móvil. Costó cancelarlo todo, pero parece que podremos realizar la visita en otra ocasión. Ese viaje iba a complementarse con una corta visita a Aranjuez y unos días más de montaña y familia en mi pueblo, Sabiñánigo, al pie de los Pirineos. A continuación, mi marido y yo teníamos previsto un viaje deportivo a principios de abril. Íbamos a correr una maratón por relevos en Ibiza y llevábamos dos meses entrenando para ello. Podéis imaginar que las zapatillas quedaron a la espera de tiempos mejores. Las pobres están sorprendidas de los pocos kilómetros que hago con ellas puestas y lo poco que las castigo, pero a este cuerpo mortal le está costando recuperarse. Para la Semana Santa habíamos reservado el viaje estrella: Londres. Meses planeándolo, pensando qué era lo que más le interesaba a cada uno, planificando las visitas, las entradas…Todavía estoy en gestiones con la aerolínea para ver de qué manera aprovechamos esos billetes de avión. Además de esto, mi hermana y su marido viven en Estonia y ya teníamos apalabrada una fecha para ir a visitarlos. Ahora no solo no vamos a poder ir sino que, lo que es peor, ellos no pueden venir. Ni siquiera sabemos cuándo va a ser la próxima vez que los veamos. ¡Han cambiado tanto las cosas en tan poco tiempo!

Dicho esto, lo cierto es que no nos podemos quejar. Hemos tenido mucha suerte porque lo único que se ha truncado son nuestras vacaciones. Toda la familia goza de buena salud y nuestros puestos de trabajo se han mantenido. Tras una larga espera, hemos podido ver a nuestros padres y, aunque a alguno le ha afectado esto más que a otro, podemos decir que los daños son asumibles. Este año nuestras vacaciones serán diferentes, por supuesto, y nuestras vidas también. Algunas cosas, como mi forma física van a costar más de recuperar, pero la maravillosa Alhambra, el verde Hyde Park o los grandiosos Pirineos siguen allí, tendremos que ser pacientes, pero tarde o temprano, los iremos a visitar.

Relato publicado en el bog de Fani Grande, El fémur de Eva.

Muchísimas gracias, Fani, por tu fomento de la lectura y por la oportunidad de compartir este Verano diferente.

En 2021, las celebramos doble

Los chicos ya están sentados en una terraza entorno a unas cervezas. No tardamos mucho en unirnos a ellos y en hablarnos a gritos entre el jolgorio que envuelve el ambiente. Poco a poco van llegando las charangas y no podemos evitar bailar al ritmo de la música pegadiza que tocan. La tarde se alarga hasta la noche y la noche hasta la madrugada. El sol hiere la vista y el calor golpea con fuerza cuando nos sorprende la mañana. Nos sentamos a almorzar en un bar con nombre de molusco y nos retiramos a descansar, felices de habernos reencontrado y de haber compartido el primer día de fiestas. 

Mañana hay primada, quedamos después en el bar de Edu o en la barra de Marcelo.

Homenaje a mis queridas fiestas de Santiago y a todos vosotros.

El amor está en el aire

To Teheran with love de Ann Lewis

Recibió el bombazo en toda la cara, lo cual no fue de extrañar teniendo en cuenta que estaba plantada en medio de la calle mirando al cielo. Había salido de la mano de su madre cuando la atronadora presencia de los aviones rompió el silencio de la madrugada. Como ellas, los habitantes del pueblo, en vez de correr a esconderse a los refugios, se habían congregado en la calle principal. Desde allí, con la vista alzada, contemplaban extasiados el nuevo rumbo que había tomado la guerra. Los soldados de ambos bandos, hartos de sembrar el caos y la destrucción, se habían rebelado y habían sustituído la carga que llenaba sus bodegas. Entre las nubes, cientos de aeronaves plateadas abrían sus panzas grises y lanzaban sobre la tierra miles de proyectiles de abrazos y besos. La niña, herida de gravedad en una mejilla, preocupó seriamente a su madre cuando empezó a bailar y a cantar con la mirada radiante de felicidad.

Micro escrito para El Bic naranja: los viernes creativos. Inspirado en la foto de Ann Lewis, “To Teheran with love”.

Pedagogía moderna

Pedagogía moderna-Ilustración

El plan parecía perfecto. Siguiéndolo al pie de la letra, cada hermana diseñó una tarta. Trabajaron de manera individual, plasmaron sus ideas con esmero y defendieron sus creaciones en exposición oral. El resto de la familia, tras valorar las propuestas, eligió una de las tres tartas para la fiesta. 

Cuando la concibieron, a los padres esta idea les pareció estupenda para fomentar valores tan esenciales en la educación como la creatividad, la independiencia o la oratoria. No contaban con los celos o la envidia, atributos característicos del ser humano.

Les costó más de una hora que las hermanas dejaran de tirarse del pelo, dos horas invirtieron en eliminar todos los rastros de harina que habían impregnado las paredes de la cocina durante la batalla y les llevó casi el resto de su vida, que cada una de ellas se alegrara por la buena suerte de las demás.

Texto: Aurora Rapún Mombiela

Ilustración: Zoe Planelles Martín

El cazador de Bambi

Por amor dio su vida y la tierra lo acogió como lo hace una madre orgullosa de su hijo. La estrella que más brillaba en el cielo delató con su luz el crimen y al criminal. Intentó este arrastrar a su víctima, pero una raíz vengadora le hizo tropezar y caer en un hoyo. Desde el fondo oscuro, con el cuello roto, no pudo ver a las dos crías huérfanas asomándose al agujero.

Micro escrito para la página solidaria Cinco palabras.

Palabras ofrecidas por la bailarina y actriz Mónica Cruz.

AMOR – VIDA – TIERRA – ESTRELLA – LUZ

Tierra fértil

Al hacer zum en la pantalla, una revelación cambió mi percepción de la realidad. El artículo que explicaba cómo recoger y confitar la fruta y reflexionaba sobre el papel de la agricultura en el siglo XXI venía ilustrado con la foto de un huerto. A primera vista, parecía una imagen elegida al azar, pero cuando la miré con más detenimiento, tuve que acercarme el ventilador a la cara porque estaba adquiriendo un tono morado. Por unos segundos había olvidado respirar porque acababa de descubrir que en ese huerto se cultivaban nada menos que teléfonos móviles de última generación.

Relato escrito para la página solidaria “Cinco palabras“. Esta semana, las palabras, ofrecidas por los miembros de la Coral Cantoría han sido:

Zum (Zoom) – Confitar – Agricultura – Ventilador – Morado

Don Juan

Pues mira tú por dónde, a mí me ha venido de perlas esto de la nueva normalidad. Toda la vida tragándome lindezas como “ay, este niño, qué lástima, con los ojazos que tiene y esa boca tan torcida que le da aspecto de triste”. Aguantando apodos insufribles, soportando burlas por mi cara de pena. Y ahora resulta que triunfo como el que más. Me he agenciado un montón de mascarillas molonas y cada día me pongo una diferente. Las conjunto con la ropa y voy hecho un primor. Entre eso y los luceros alegres que asoman por encima de la tela, estoy que me salgo.

Relato escrito para el concurso de Valencia Escribe: “La nueva normalidad”.

Respuestas reflejas por condicionamiento. O no.

El bic naranja

He oído decir a los cuidadores del zoo que si logro meter la banana en el cesto, me dan una de verdad. Dicen que van a probar algo de un tal Paulov. Ellos se piensan que no les entiendo, pero están muy equivocados. Voy a encestar una, dos, tres veces. Van a flipar cuando vean los resultados. Y ya que estamos, me voy a agenciar unas cuantas cosas por Amazon, especificaré que las entreguen en la recepción y ya me encargaré yo de recogerlas.

Si es que estos humanos, con eso de que se creen una raza superior, no se enteran de nada.

Relato escrito para El bic naranja: los viernes creativos.