La cura

Se limpió la nariz con la manga del albornoz. Siempre estornudaba y le dolía la cabeza cuando hojeaba los libros que abarrotaban el desván. Aunque en realidad, le dolía casi siempre. Acababa de leer una historia en la que la protagonista había decidido huir de la chabola en la que la tenían retenida. Se la imaginó como una heroína que estudiaría mucho y lograría acceder a la Universidad de Medicina, a sus aulas llenas de pupitres desgastados. Quizá llegaran a conocerse algún día. Seguro que gracias a ella, sus pies volverían a sentir el frescor del agua del mar.

Relato escrito para Cinco palabras. Esta semana, nos las ha regalado Mar Olayo, presidenta de la Asociación.

LIBROS  HUIR CHABOLA UNIVERSIDAD PUPITRES 

Y los sueños, sueños son

Con el pelo recogido en una coleta, el traje de chaqueta recién planchado y el maletín organizado, la profesora se dirige con paso firme al instituto. Hace buen tiempo y disfruta del trayecto. Cuando llega al aula, el alumnado la espera sin alborotar. Las clases discurren sin problema y cuando vuelve a casa, se siente realizada y feliz por un trabajo bien hecho. En el momento exacto en el que dan las ocho en el reloj de pared, un estruendo insoportable la obliga a taparse los oídos. Es tan estridente que cierra los ojos y aprieta los párpados en un gesto de dolor. Cuando los abre por fin, comprueba con espanto que son las ocho de la mañana y el despertador truena sobre la mesilla de noche. Se levanta de un salto con la sensación de haber pasado la noche apretando la mandíbula y consciente de que no va a llegar a tiempo. Sale como un vendaval de casa, sin haber desayunado, con el pelo tapándole la cara y todos los documentos apretados contra el pecho. Atraviesa el patio entre gritos y empujones juveniles y llega al aula empapada en sudor. Coge la tiza y escribe en la pizarra: La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca.

Concurso de relatos #MiMejorMaestro organizado por Zenda e Iberdrola.

Bien vale una caída más

Ya tiene preparada la ropa que va a necesitar, la ha dejado doblada sobre su cama, junto a un par de libros y una linterna. Entra en el dormitorio de al lado y se coloca frente al armario. Arrastra con esfuerzo la mesilla y emprende la difícil tarea de escalar hasta la cima. El último intento por conseguirlo se saldó con un moratón y una regañina. Sube entre resoplidos hasta que abre la puerta del altillo. Tiene la maleta al alcance de la mano, la toca con la punta de los dedos y la saca poco a poco, el cuerpo completamente estirado. Esta vez casi lo consigue, pero es demasiado voluminosa y se le cae encima haciéndole trastabillar y desplomarse.

Los gritos se aproximan por el pasillo, el “ya estamos otra vez”, el “ay Dios mío” y el “qué vamos a hacer contigo” lo encuentran ovillado sobre la alfombra. 

Él, abrazado a la maleta, suplica a su hija, con su voz gastada, que le deje volver a su casa, que la echa tanto de menos…

Relato que presento a la convocatoria de ENTC (Esta Noche te Cuento) sobre la tristeza y la nostalgia.

Pedagogía positiva

Cuando me mudé a China sufrí serios problemas de adaptación. Me costaba acuclillarme sobre ese agujero negro al que jamás llamaré váter, me asqueaban los que escupían por la calle como si les fuera la vida en ello, no me aclaraba con los símbolos, ni con los gestos y sobre todo, lo más importante, no conseguía comer con ese invento criminal del demonio. Pasaba hambre y vergüenza a partes iguales. Todo eran incovenientes.

Hasta que la conocí. Nunca unos ojos rasgados me habían parecido más bellos, ni un cuerpo, más sedoso, ni una lengua más apetecible. A la mejor maestra del mundo, arrodillada sobre mi cama, le costó cinco minutos que aprendiera a manejar los palillos como si no hubiera hecho otra cosa en mi larga y adormecida vida.

Relato escrito para los Viernes creativos, de El bic naranja. Inspirado en una imagen de @thundergirl_xtal

Rozando la imperfección

La nieta mayor se coloca las orejas de ratón a modo de diadema y se sienta sobre una montaña de cojines, muy cerca del árbol iluminado; las otras dos se maquillan entre risas y se visten con sus mejores galas antes de hacer acto de presencia en el comedor. La abuela se envuelve en su chaqueta de lana y se prepara un té, todavía falta un rato hasta que empiecen a cenar; el abuelo se sienta a su lado y la abraza. El hijo y su mujer se acomodan en dos sillas de diseño y atacan la bandeja de turrones a sabiendas de que se van a arrepentir. Las otras dos hijas con sus respectivos maridos ocupan su lugar en el sofá. Ya están todos preparados para abrir los regalos. En medio de una gran algarabía se desenvuelven cajas, se estrujan papeles, se rompen lazos; todo son exclamaciones y gritos. Prácticamente no se entiende nada, pero qué alegría ver la sorpresa en la cara de los demás. Parecen unas navidades ideales, como esas de las películas, las que reflejan momentos entrañables en familia. Y hubieran sido perfectas si en ese pueblo del Pirineo tuvieran mejor cobertura y no se congelara la imagen cada dos por tres o si al teléfono de los de Valencia no se le hubiera acabado la batería, o si en Tartu no fuera tan tarde o, incluso, hubieran sido dignas de un buen largometraje si este año la Navidad no hubiera sido diferente. 

Cuento navideño escrito para el concurso de cuentos navideños #unaNavidaddiferente organizado por Zenda e Iberdrola.

Eco

Ellos hacen su acostumbrada entrada triunfal en el mismo momento en el que ellas escapan por la puerta de atrás. La indignación se pinta en sus caras al darse cuenta de que están solos. Las otras veces, los habían recibido sumisas, con falsas sonrisas enmarcadas por labios rojos y pies embutidos en zapatos de tacón. Los improperios gritados en varios idiomas rebotan contra las paredes del local desmantelado y vacío.

Relato escrito para el reto de enero de las Cinco líneas, de Adella Brac

Las palabras son: entrada, ellos y veces.

Poesía en clase de sociales

Aunque sentía un gran afecto por todo su alumnado y conocía el cansancio que se lleva acumulado en la última hora de clase, el profesor explicó el significado de democracia. Al mismo tiempo, uno de los niños de la última fila dejaba vagar su inteligencia y su imaginación fuera del aula, de España, de Europa, y sobrevolaba las aguas paradisíacas de un mar turquesa. Su alma de poeta no conocía límites, siempre lo elevaba sobre todo lo demás. Lástima que su cabeza no fuera igual de ligera que su mente y golpeara con dureza sobre el pupitre despertándolo con sobresalto.

Relato escrito para el mes de enero de Cinco palabras. Esta semana, las palabras nos la ha regalado Aarón García Peña: AFECTO DEMOCRACIA INTELIGENCIA ESPAÑA POETA

Hagan sus apuestas, señores

El número de adeptos a la nueva modalidad competitiva crece a un ritmo imparable. Cada viernes, en lo alto del cerro, un nuevo señor con sombrero, pertrechado con un par de prismáticos, se añade al público congregado. Las apuestas se generan allí mismo, a grito pelado. Los últimos botes han alcanzado sumas considerables y ya algunas voces se alzan solicitando que se declare deporte olímpico.

Desde que instauraron en el bar la hora feliz consistente en tortilla de patatas y croquetones gratis para los tres primeros en alcanzar la barra, la salida de los trabajadores del banco y de la fábrica es una verdadera carrera de obstáculos. Solo los inapetentes y los jugadores prefieren ver el espectáculo desde la distancia.

Micro inspirado en la foto propuesta por Rafa Sastre en Valencia Escribe.

Que viene el lobo

Alicia no sabía cómo había amanecido en aquel lugar. Recordaba que la noche anterior había salido a tomar algo con una amiga y que unos chicos les habían invitado a un trago. Su madre le tenía dicho que prefería darle más dinero a que aceptara nada de nadie, pero es que esas sonrisas tan perfectas no podían ocultar nada malo.

Estaba confundida, pero se encontraba divinamente, como flotando en medio de un montón de hojas otoñales. Se dejó llevar y se internó en el bosque dando saltitos. Y a cada paso olvidó un poco y un poco más y más y se perdió en la espesura hasta desaparecer.

Cuando su amiga despertó aterrorizada en la cama del hospital y preguntó a los médicos por ella, no necesitó escuchar la respuesta. Cerró los ojos y deseó que allá donde estuviese, no sintiera ese dolor ronco e indescriptible.

Relato presentado a la convocatoria de ENTC (Esta Noche Te Cuento): Paisajes y escenarios.

Puro espíritu navideño

—Veamos, Noelio. Cuénteme, siéntase libre para expresar lo que siente.

—No sé si recordará que la última vez que nos vimos me había salido una barriga enorme. Vine preocupado, como es lo normal, pero usted lo achacó a los turrones y me recetó una dieta. Cuando el armario se me llenó de estos ropajes blancos y rojos, usted dijo que sería una broma de mi mujer, que no me preocupara. Hace unos días, me levanté con esta barba pegada a la cara y el gorro a la cabeza y no hay manera de moverlo de ahí. ¿Qué me recomienda, doctora?¿Usted cree que lo que tengo es grave?

—No hombre, no, Noelio. Tranquilo. Lo que usted padece es una conversión natural de las células humanas en pura magia navideña. Se me ve usted dos o tres tandas de películas de las cadenas que le apunto aquí, se da un par de paseos con el reno que tengo atado en la puerta y la semana que viene, ya verá que está como nuevo. Hale, ande ande. ¡Y Feliz Navidad!

Rafa Sastre, de Valencia Escribe, nos pide que hagamos alguna historia divertida a partir de esta imagen.