Dulces sueños

Una mujer recoge las sábanas blancas y las deposita en un cesto de mimbre. Así podría describirse el cuadro que hay colgado en el pasillo del orfanato. Pero el niño, que ha aprendido a escuchar, sabe que cuenta la historia de una hechicera que siembra la dicha a su alrededor. Además, está seguro de que no es un cuento, de que es real, porque algunas noches, mientras todos duermen y él la contempla, ella le dedica su canto

El olor a ropa recién lavada y una inmensa felicidad todavía acunan al huérfano cuando se despierta en su cama al alba.

Juan Garay, médico, coordinador de cooperación de UE-Cuba y cofundador del movimiento por la equidad sostenible en salud nos ha regalado sus cinco palabras: CESTO – CUADRO – CUENTA – CUENTO – CANTO

Cambio de perspectiva

Desde que me asignaron este habitáculo vivo sobresaltado. La mirada del ser peludo que me escruta desde el exterior me pone los pelos de punta. De noche, su larga cola me aterroriza cuando se cuela en mis sueños. 

La mía siempre había sido una fidelidad absoluta al trabajo. No logro comprender cómo un error tan nimio como el que cometí al dejarme aquel cerrojo abierto iba a destrozar mi vida y la de mis compañeros. Desde que escaparon todos los animales de sus jaulas y nos encerraron a nosotros en su lugar sobrevivimos inmersos en una eterna pesadilla.

Para la página solidaria Cinco palabras

Las Cinco Palabras que nos propone Javier Taibo son:

PELUDO
COLA
MÍA
FIDELIDAD
VIDA

Misterio en el Betato

Capítulo 3 

El ascenso

Habían transcurrido ya varias horas desde que habían empezado a construir la cabaña esa mañana y, ahora, cuando ya llevaban un rato ascendiendo y habían dejado atrás la sombra protectora de las hayas, se daban cuenta de lo tarde que era y del calor que hacía. 

Era la primera vez que sus padres las dejaban pasar tanto tiempo solas y, a pesar de que habían empezado muy emocionadas, ya estaban empezando a acusar el cansancio. Además, estaban muy preocupadas porque algo extraño estaba ocurriendo en ese bosque y no sabían encontrale explicación.

De repente, Mar se paró en seco.

—¿Habéis oído eso chicas?

—Síiiii —exclamaron Julia y Jimena al unísono mientras se abrazaban y prestaban atención.

Un chillido desgarrador surcó el cielo y las tres levantaron la mirada aterrorizadas justo a tiempo de ver cruzar una sombra sobre ellas tan grande que les tapó por un momento el sol.

Del susto, a Jimena se le cayó al suelo la gorra y cuando se agachó para recogerla, algo muy rápido se lo arrebató y se perdió entre los arbustos.

—¿Lo habéis visto? —Gritó y abrió tanto los ojos que parecía que iban a salirse de sus órbitas.

—Una sombra gris ha pasado rozándote. ¿Qué era eso? —susurró Julia temblando de los pies a la cabeza.

—Se ha llevado mi gorra. No me ha dado tiempo a ver qué era, pero esa cosa ha salido de la nada, me ha quitado la gorra y ha desaparecido en el bosque. —dijo Jimena con un hilo de voz apenas audible.

—Chicas, tenemos que salir pronto de aquí porque sea lo que sea que está pasando, cada vez está más cerca. —dijo Mar mientras tiraba de los brazos de sus amigas para que se movieran.

Las tres continuaron subiendo la empinada ladera. Cada vez hacía más calor, pero el susto que se habían llevado las impulsaba a darse prisa. Cuando casi habían alcanzado el sendero que conducía al llano donde habían quedado con el resto del grupo, Julia se torció el pie.

—Ay, duele mucho. —dijo, al tiempo que se sujetaba el tobillo con la mano.

—¿Qué te ha pasado, Julia? —preguntó Mar mientras se agachaba a su lado.

—Me he torcido el pie, no sé si podré seguir andando.

—Julia, tienes que intentarlo. Si nos quedamos aquí podrian atacarnos esas cosas. —exclamó Jimena mirando aterrorizada en todas las direcciones.

Julia intentó volver a caminar, pero la cuesta era muy empinada y ella estaba muy cansada. Sus amigas no eran lo sufiientemente fuertes para llevarla, así que se sentaron las tres en el suelo para tratar de encontrar una solución.

Con lágrimas en los ojos por el miedo, Mar les dijo:

—Chicas, creo que no queda más remedio. Una de nosotras tiene que ir a buscar a los adultos mientras Julia y la otra se quedan aquí a esperar.

—¡No! —contestó Jimena—. Pero, ¿cómo vamos a hacer eso? Si nos separamos tenemos más posibilidades de que nos ataque lo que sea que me ha quitado la gorra.

—Jimena, no sabemos si quiere atacarnos. De momento, solo nos ha movido las cosas de sitio, pero no nos ha hecho nada malo. —dijo Mar tratando de tranquilizarla.

—Id vosotras sin mí. Yo me quedaré aquí a esperaros. —aseveró Julia con gran valentía.

—¡Eso sí que no, Julia! —dijo Jimena—. No te vamos a dejar sola. Si pasara algo, no podrías defenderte.

Tras un buen rato de debate llegaron a una conclusión. No se separarían. 

Decidieron que Julia se colocaría entre Mar y Jimena y, poco a poco, a la pata coja, irían adelantando las tres juntas, aunque les costara toda la tarde y toda la noche llegar al campamento base.

Y de esta manera se pusieron en marcha sin darse cuenta de que unos profundos ojos las observaban desde la linde del bosque. 

Rescate a atardecer

La ola rompió contra la espalda de la turista envolviéndola en un manto de espuma, la lanzó hacia adelante y la sumergió. La cabeza enmarañada asomó para tomar aire antes de que la siguiente embestida la sorprendiera y la cubriera de nuevo. El vigilante bajó de un salto desde la torre, la sacó del agua, la tendió sobre la arena y la reanimó. Fue entonces cuando se desató toda la fuerza de la naturaleza y el socorrista se ahogó sin remedio en aquellos ojos azules más profundos que el mar.

Relato finalista en el V Concurso Literario de micronarrativa “Tardes de verano”, de Creatividad literaria.

Arte callejero o la insoportable levedad del ser

El tío abuelo de Martina llevaba un rato contemplándola. De frente, de lado, por debajo. Incluso la tocó a ver qué pasaba. Nada, que no le transmitía nada. Por mucho que su sobrina nieta intentara transmitirle a todas horas la fuerza del arte moderno, él sentía más emoción ante un buen plato de croquetas. Y punto pelota.

Micro inspirado en la foto propuesta por Rafa Sastre para Valencia Escribe.

Nostalgia

El campo de girasoles relucía bajo el sol inclemente que, a pesar de su fuerza, no lograba traspasar hasta el suelo y permanecía húmedo aún a esas horas de la mañana. Era época de descanso y, en el porche, fresco y acogedor, una mecedora danzaba al compás del cric crac de la madera. La inefable sensación de felicidad la envolvía.

Si no hubiera sido por el sonido chirriante del metro al frenar en la siguiente parada, hubiera seguido soñando que había vuelto a su hogar.

Relato escrito para la página solidaria Cinco palabras.

Las palabras ofrecidas esta semana por Laura Ripoll son:

GIRASOLES
TRASPASAR
ÉPOCA
INEFABLE
HOGAR

Hoy, en tortilla

Creo que ya os he contado alguna vez el amor que cogieron mis primos a los retos en el confinamiento que pasamos cuando aquello de la COVID 19. Bueno, pues hoy, tanto tiempo después, me viene a la memoria el de los puñeteros huevos. Este se le ocurrió a Irene, que no piensa una buena. Nos propuso meter entre las sábanas de la cama de nuestros padres algunos huevos y grabar la reacción cuando se acostaran. Reír nos reímos, todo hay que decirlo, y triunfamos en redes sociales, pero salimos bien escaldados. De los diversos castigos que nos impusieron, según la disposición y originalidad de nuestros progenitores, he de resaltar el de los míos, que me tuvieron comiendo huevos todo el mes: desayuno, comida y cena.
Solo de contaros la historia se me revuelven en las tripas.

Relato escrito para los Viernes creativos de El bic naranja. Basado en la composición de Jean Claude Cubino.

Para mi prima Irene.

Socialización

No sé si será la edad, pero es evidente que en estos momentos, lo más importante para ella son los amigos. Se concentra y obstina al realizar las tareas para acabarlas lo más pronto posible, devora la comida tan rápido que a veces hasta se atraganta y sale como una flecha a pasar con ellos el mayor tiempo posible. Ya ni nos planteamos una sobremesa tranquila en familia. 

Desde que abrieron el nuevo hogar del jubilado, no entra en casa.

Relato escrito para el Reto de las cinco líneas, de Adella Brac. Las palabras del mes de septiembre son Importante, amigos y rápido.

El traspiés

El hombre más torpe del mundo yacía a mis pies bañado en sangre. Cuando recuperó el conocimiento, su primera reacción fue intentar levantarse. Frustrado al ver que no podía, sollozaba porque no iba a llegar al embarque. El personal sanitario, los curiosos que habían presenciado el accidente y yo lo atendimos y nos pusimos en comunicación con la Policía. Él aún no se había dado cuenta de que había perdido algo importante al impactar contra el carro. Por el rabillo del ojo lo localicé y, con todo mi empuje, me lancé a recuperar aquel pie seccionado, con zapato y todo.

Ilustración: Pablo Rapún Mombiela

Relato escrito para la página solidaria Cinco palabras.

Las palabras que nos ha regalado Andrés Díez, piloto de Iberia, son:

CONOCIMIENTO
REACCIÓN
EMBARQUE
COMUNICACIÓN
EMPUJE

La pesca

El viejo Bob madrugó una vez más para ir a pescar. La helada soledad en ese río de Alaska comprendía sus silencios. Su foto se hizo viral esa misma tarde. El autor, hasta entonces desconocido, nunca pidió permiso para compartirlo con un mundo virtual que él ni siquiera intuía que existiera.

Relato escrito para El Bic naranja: los viernes creativos https://elbicnaranja.wordpress.com

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