¡Vivan los novios!

Nuestra pandilla ha sido siempre excesiva para todo, pero esta vez se ha superado. 

Llevábamos años queriendo casarnos, pero no nos atrevíamos por miedo a lo que pudiera pasar. Y teníamos razón, no hay más que vernos.

Nos casamos sin ceremonia, a traición, sin avisar a nadie. Los testigos fueron dos compañeros de trabajo que nos hicieron el favor. No hubo comilona, ni arroz, ni traca, ni nada. Todo iba bien. Éramos felices. ¿Cómo se enteraron? Es un misterio, pero aquí estamos, siguiendo sus malévolas instrucciones para recoger el regalo de boda. 

En estos momentos, te juro, amor mío, que me quedaría aquí sumergida. Tú y yo solos. Y que no volvería a la superficie por nada del mundo. A lo mejor, solo a lo mejor, a por oxígeno.

Relato para los Viernes creativos de El Bic naranja.

Imagen de Time will tell, de Maggie Taylor.

Desconexión en el metro

Foto de Santiago Matamoros.

<<La inspectora Marta Segura salió de la comisaría como alma que lleva el diablo>>. Seguro que se le había olvidado comprar la leche para el desayuno. Menudo lío se ha montado cuando hemos abierto la nevera y nos hemos dado cuenta de que se había acabado en casa. Espero acordarme luego, cuando salga del trabajo. <<Nada más pisar la calle sintió un fuerte olor a quemado, levantó la vista y, a lo lejos, pudo divisar la nube de humo que ascendía procedente de la Torre Wayne>>. Pobre mujer, después de un día de perros, justo cuando pensaba que había terminado la jornada laboral, le toca encargarse de un nuevo caso. <<Echó a correr y a punto estuvo de acabar allí mismo su jornada, aplastada sobre el asfalto, cuando una furgoneta de reparto la esquivó por los pelos con un pitido ensordecedor>>. ¡Ostras, qué despiste! Si no es por el claxon del repartidor, me paso de parada. Qué ganas tengo de que llegue la hora del almuerzo para ver cómo continúa la historia. Me he quedado con la intriga.

Para El Bic naranja: los viernes creativos.

Desarraigo

Imagen de Manolo Martínez Cué.

Mi hermano fue el primero en darse cuenta; yo, más lento, como siempre, tardé un rato en girarme.

Enseguida reconocimos la nave y dedujimos que venía a salvarnos. 

Menos mal que nos escondimos a tiempo porque si no, nos habrían llevado de vuelta a ese planeta azul al que durante tanto tiempo estuvimos llamando casa. 

Para El Bic naranja: Los viernes creativos.

Inquietante

Había quedado con el tío más bueno que había visto en mi vida justo el día en que a mi familia le dio por reunirse para comer. Como esas comidas se alargan hasta las tantas, ideé un plan. Es curioso que, aunque jamás he probado un cigarro, a nadie le extrañara que saliera a fumar al jardín. Coloqué el pitillo que le había robado a mi prima y mi chaqueta entre los arbustos y me fui a enredarme entre los brazos que me esperaban. 

No es que me queje, todo salió bien, pero siento un molesto cosquilleo al no haber recibido ni un mensaje de preocupación, ni una llamada. Nadie se ha percatado de mi ausencia. Ni un comentario, ni una pregunta, nada.

Inspirado en la foto de Ben Zank para los Viernes creativos del Bic naranja.

Novatadas

—Chicos, ¿no se os olvida algo? Venga, va, que era broma. Que ya sé que me he pasado un poco, pero que no iba en serio. Va, no seáis así. No pongáis la nave en marcha. Apagad eso. Que una vez arranca, ya no para hasta Marte. Eh, eo. Venga, no os paséis. Es coña, ¿no? ¡Que estoy aquí! Volved, volved. Dad la vuelta, me cago en todo lo que se menea. ¡Cabroooneeeeesssss!

Para los El Bic naranja: los viernes creativos.

Centrifugado

Lo primero que hicimos con el primer sueldo que ganamos como camioneros fue comprar una lavadora. Mis amigos y yo nos mudamos a Antas cuando tuvimos edad de conducir. Estábamos hartos del barrio y del barro. Aunque las casas encaladas y el habla de sus gentes fueran similares a las nuestras, nos sentíamos extranjeros a tan solo unos kilómetros de casa. 

Nos costó adaptarnos, pero poco. Lo justo para instalar la flamante caja blanca en medio de la cocina y comprobar cómo quedaba la ropa, como los chorros del oro. 

Sentados en el suelo, la mirada fija en el tambor, agua y jabón, vueltas y más vueltas y al acabar, toda la tarde por delante y unas calles limpias por las que pasear con las manos en los bolsillos.

Homenaje al fotógrafo almeriense Carlos Pérez Siquier. Serie La Chanca.

Para los viernes creativos de El Bic naranja.

(In) Coherencia

Célebre por sus milagrosas dietas veganas y por sus diseños vanguardistas creados a base de materiales vegetales, la jovencísima Naoko decidió subirse al tren y partir hacia la fama ante la mirada emocionada de sus admiradores y de las cámaras indiscretas de la prensa.

Uno de los fotógrafos logró colarse en el vagón restaurante y viajar allí, parapetado tras una ensalada de brócoli con algas.

Quién iba a decirles a ellos que una foto aparentemente inocente iba a dar la vuelta al mundo e iba a impulsar la carrera de él, precipitando la de ella, como un balancín en el parque.

En el centro de la imagen, Naoko posaba sonriente con su vestido de pepino; en el reflejo del cristal de la ventanilla, se distinguía con claridad meridiana, la punta de un fuet asomando del bolso y el atisbo de una morcilla de Burgos sobresaliendo del bolsillo de su chaqueta.

 Fotografía, de Tanaka Tatsuya. Para «El Bic naranja:los viernes creativos«.

Captar la esencia

Lo vi todo desde mi tienda de fotos, mientras limpiaba la cristalera. Un señor, que caminaba a las 9 de la mañana con alguna copilla de más, se tropezó consigo mismo; un pie le puso la zancadilla al otro. Justo en ese instante, a una chica, que tecleaba en el móvil de manera compulsiva, se le cayó el bolso del hombro y, al ir a recolocarlo, se fue de lado. Se quedaron enganchados como un koala a un eucalipto. No pude evitar sacar una foto de ese momentazo, pero por miedo a estar vulnerando los derechos de imagen, la edité un poco. Se me fue la mano, lo reconozco, pero la he colgado en el escaparate y todas las parejas que pasan por delante, se paran y se besan al verla. No me dirán que no es de lo más romántico.

Propuesta para el primer viernes de septiembre en El Bic naranja: los viernes creativos.

Al fin, el mar

Ni siquiera se ha quitado la ropa. Ha salido del coche, ha echado a correr agitando los brazos como un lémur, ha proferido gritos enloquecidos; se ha tropezado dos veces, una por cada zapato y se ha zambullido en el agua. Mira que se lo he dicho, que no cubre, he gritado detrás de él, ¡que no cubre! Y hala, de plancha. Plas. Pues ni por esas se le ha pasado la emoción, se ha dado la vuelta y a dejarse mecer por las olas hasta que se le arrugue la piel como una pasa.

📸Paolo Pellegrín, “Sea”

Relato para Los viernes creativos.

https://elbicnaranja.wordpress.com/