En el punto de mira

Foto de Ele.

La primera vez que la vi con la cámara colgada del cuello, no me transmitió nada. Ni fu ni fa. La segunda, me inquietó porque observaba algo con tanto detenimiento que parecía que lo iba a diseccionar. Las 43 veces que la he visto desde entonces, haciendo fotos, me han dado una razón para vivir.
Me aparezco en sitios extraños, inesperados, sorprendentes. Y me aseguro de que su objetivo me alcance.
Quién sabe, quizá algún día lo descubra, lo entienda y me dé una oportunidad.
Para los viernes creativos. el Bic naranja. Foto propuesta por Ele.

Sal

Salió del salón vestida únicamente con el salto de cama. Salseó desinhibida, creyéndose a salvo de miradas salvajinas. No esperaba encontrarse con aquel salchichón enhiesto que la acechaba para salpimentarla a su gusto. Salvaguardó su honor de un salto, encaramándose al saliente del balcón vecino. Sintiéndose a salvamano, se recompuso y saludó, salerosa, al salobreño que, salivando, estaba a punto de verter la salsa sobre el salmón que miraba la escena con ojos saltones.

Para los Viernes creativos de «El Bic naranja». Esta semana, Ele nos propone un texto inspirado en la sal.

La suegra

Esta imagen muestra que sí, que se le gira el cuerpo. Desde que llegó a la edad en la que los comentarios se agrian si no se expulsan a tiempo, procura no guardarse nada. Si lo ha hecho ha sido por mantener la paz y no enturbiar un domingo en familia. Al fin y al cabo era su cumpleaños.

No será hasta unos minutos después, ya más apartada de la gente, cuando se quede sola en el callejón, cuando escupa el improperio que le abrasa desde la boca del estómago hasta la punta de la lengua.

No, no le ha gustado. Sí, estaba salada y pasada. Todos, pesados sois toodooos. Por supuesto, volverá el domingo que viene. Faltaría más.

Para El bic naranja: los viernes creativos. Foto y propuesta de Ele Mójer.

La mirada azul de una madre que todo lo ve

Foto de Ele

Ya no cabía duda, era un asesino en serie. En la tele habían intentado emborronar la cara de las tres víctimas, pero se atisbaba un brillo azul y esa mirada vacía tan característica.

A pesar de la certeza, mis sentimientos hacia él permanecieron intactos. Qué no haría una madre por el niño de su corazón. Hice la cama, organicé los cojines y los muñecos sobre la colcha y freí unas croquetas, sus preferidas, con mucho mimo para que no se quemaran.

Para El Bic naranja: los viernes creativos.

La cena

Foto de Sandro Giordano

Esta vez me pudo la fama, la que me habían puesto en el pueblo, la de cotilla. Fui incapaz de perdérmela. El ex de mi prima con su nueva novia, que resulta que es la ex de mi hermano, que los acompañaba a la mesa con su mujer actual. Demasiado jugoso. El arnés demasiado desgastado; la cuerda, demasiado suelta; el golpe, demasiado fuerte; el precio por haberlos sorprendido, el justo y necesario.

Para El Bic naranja: los viernes creativos.

El futuro llega por la mañana

Imagen de @soblowingclouds

Y llegó la última noche… Las sombras se tragaron la amargura y amplificaron la esperanza. En medio de aquel bosque, puse fin a una etapa. Ante mí se abría un mundo de posibilidades. Detrás, entre los árboles, dejaba el rastro de mi pasado. Con los primeros rayos de luz, iniciaría mi nueva vida. Al fin, iba a estrenar un lavavajillas. Ni el aullido de los lobos pudo enmascarar mi alegría.

Para los Viernes creativos de «El Bic naranja».

Un discreto detalle de neón

Foto de Ele.

Mi amiga Miren siempre la lía con los hombres. Es que ella es muy extrema. Lo da todo, se deja llevar por la pasión. Quizá por eso sus relaciones duran poco. Logró abrumar hasta al más alto exponente del empalagoso mundo de los osos amorosos. Aburrió al macarra con la chupa de flecos que la invitaba a chupitos sobre su moto y no superó la primera semana con el hombre de negocios que solo tomaba cava en las comidas porque la cerveza le parecía una bebida barriobajera.

Ahora se ha colado por un chaval de 20 años que hace tatuajes. Dice que no puede vivir sin él y que le ha encargado un regalo para que la recuerde mientras están separados.

Me lo ha enseñado en el escaparate de la tienda, antes de entrar a recogerlo. 

La he abrazado muy fuerte porque la quiero, porque no sabía si reír o llorar y porque hay cosas en esta vida que no tienen remedio.

Para los Viernes creativos de «El bic naranja».

Para Miren, me he tomado la libertad de usar su nombre.

Por una hermana, lo que haga falta

Cuando llegue a casa tengo que acordarme de dejarme la ropa preparada para mañana, que tengo partido. Si contamos desde ahora mismo, me quedan 8 horas de sueño y restando. Ay, qué aburrimiento, por favor. Si por lo menos alguien se hubiera traído un balón o unas cartas o algo… Esta vez no me he molestado ni en peinarme. Una coleta y arreando, jersey de rayas y vaqueros. Me voy a quedar aquí apoyada en la pared y, con un poco de suerte, no me molesta nadie. Que la última vez me pasé con el rímel y me tocó bailar.

Bueno, mirémoslo por el lado bueno, 50 pavos que me llevo sin hacer nada. 

La gamberra de mi hermana necesitaba carabina y yo, pasta. La dejo que baile un rato más con el tío ese que le gusta y luego nos vamos. 

Un trato es un trato.

Para los El Bic naranja: los viernes creativos. Hoy, inspirado en la foto que nos propone Ele: The Factory, fundada por Andy Warhol.

El álbum

Lo ha vuelto a hacer, señoras y señores. Aunque haya suplicado, dejado de hablar durante una semana, resoplado, me haya refugiado en mi habitación con la música a tope. A ella le da igual. Sin piedad. No solo ha preparado un bizcocho, que estamos muy flacos, sino que ha sacado el dichoso álbum y ha contado a mis nuevos amigos aquel verano en la playa.
¿En serio?

Micro inspirado en la foto propuesta esta semana para en los viernes creativos de El Bic naranja.