Novatadas

—Chicos, ¿no se os olvida algo? Venga, va, que era broma. Que ya sé que me he pasado un poco, pero que no iba en serio. Va, no seáis así. No pongáis la nave en marcha. Apagad eso. Que una vez arranca, ya no para hasta Marte. Eh, eo. Venga, no os paséis. Es coña, ¿no? ¡Que estoy aquí! Volved, volved. Dad la vuelta, me cago en todo lo que se menea. ¡Cabroooneeeeesssss!

Para los El Bic naranja: los viernes creativos.

Centrifugado

Lo primero que hicimos con el primer sueldo que ganamos como camioneros fue comprar una lavadora. Mis amigos y yo nos mudamos a Antas cuando tuvimos edad de conducir. Estábamos hartos del barrio y del barro. Aunque las casas encaladas y el habla de sus gentes fueran similares a las nuestras, nos sentíamos extranjeros a tan solo unos kilómetros de casa. 

Nos costó adaptarnos, pero poco. Lo justo para instalar la flamante caja blanca en medio de la cocina y comprobar cómo quedaba la ropa, como los chorros del oro. 

Sentados en el suelo, la mirada fija en el tambor, agua y jabón, vueltas y más vueltas y al acabar, toda la tarde por delante y unas calles limpias por las que pasear con las manos en los bolsillos.

Homenaje al fotógrafo almeriense Carlos Pérez Siquier. Serie La Chanca.

Para los viernes creativos de El Bic naranja.

(In) Coherencia

Célebre por sus milagrosas dietas veganas y por sus diseños vanguardistas creados a base de materiales vegetales, la jovencísima Naoko decidió subirse al tren y partir hacia la fama ante la mirada emocionada de sus admiradores y de las cámaras indiscretas de la prensa.

Uno de los fotógrafos logró colarse en el vagón restaurante y viajar allí, parapetado tras una ensalada de brócoli con algas.

Quién iba a decirles a ellos que una foto aparentemente inocente iba a dar la vuelta al mundo e iba a impulsar la carrera de él, precipitando la de ella, como un balancín en el parque.

En el centro de la imagen, Naoko posaba sonriente con su vestido de pepino; en el reflejo del cristal de la ventanilla, se distinguía con claridad meridiana, la punta de un fuet asomando del bolso y el atisbo de una morcilla de Burgos sobresaliendo del bolsillo de su chaqueta.

 Fotografía, de Tanaka Tatsuya. Para “El Bic naranja:los viernes creativos“.

Captar la esencia

Lo vi todo desde mi tienda de fotos, mientras limpiaba la cristalera. Un señor, que caminaba a las 9 de la mañana con alguna copilla de más, se tropezó consigo mismo; un pie le puso la zancadilla al otro. Justo en ese instante, a una chica, que tecleaba en el móvil de manera compulsiva, se le cayó el bolso del hombro y, al ir a recolocarlo, se fue de lado. Se quedaron enganchados como un koala a un eucalipto. No pude evitar sacar una foto de ese momentazo, pero por miedo a estar vulnerando los derechos de imagen, la edité un poco. Se me fue la mano, lo reconozco, pero la he colgado en el escaparate y todas las parejas que pasan por delante, se paran y se besan al verla. No me dirán que no es de lo más romántico.

Propuesta para el primer viernes de septiembre en El Bic naranja: los viernes creativos.

Al fin, el mar

Ni siquiera se ha quitado la ropa. Ha salido del coche, ha echado a correr agitando los brazos como un lémur, ha proferido gritos enloquecidos; se ha tropezado dos veces, una por cada zapato y se ha zambullido en el agua. Mira que se lo he dicho, que no cubre, he gritado detrás de él, ¡que no cubre! Y hala, de plancha. Plas. Pues ni por esas se le ha pasado la emoción, se ha dado la vuelta y a dejarse mecer por las olas hasta que se le arrugue la piel como una pasa.

📸Paolo Pellegrín, “Sea”

Relato para Los viernes creativos.

https://elbicnaranja.wordpress.com/

Cochino sueño

Llevo un buen rato observándolos. Con el follón que montan, sé que se acercan por el camino desde hace ya un par de kilómetros. Me pregunto si saldrán despavoridos o se quedarán paralizados en cuanto me vean. Me haría bastante ilusión que gritaran y se largaran corriendo por donde han venido, así podría volver a tumbarme a la sombra de un árbol y retomar la siesta donde la he dejado.

Ha llegado el momento, allá voy. Saco pecho y colmillos, pongo mi pose más fiera y me planto en el centro del camino.

No entiendo muy bien qué ha ocurrido. De repente, me he visto envuelto en un olor especiado y, sin saber cómo ni por qué, me he recostado en el suelo y he permitido que unos dedos muy suaves me rascaran destrás de las orejas hasta que me he quedado profundamente dormido.

Mi colaboración semanal con El Bic naranja: los viernes creativos.

Diminuta y ligera, pero fuerte y malhablada

Imagen de Javier Mayoral(https://www.instagram.com/pulpbrother/?hl=es)

Como cualquier otro día, me he colocado en mi posición y he emprendido con el trabajo. Primero, he quitado las piedras del camino; a continuación, he limpiado la zona de paso; y finalmente, me he puesto a la cola, he cargado las provisiones a la espalda y, sin prisa pero sin pausa, he puesto rumbo a casa. Y justo ahora, que ya veo ante mí el fin de la jornada laboral y la entrada al hormiguero, viene el puñetero crío humano de las narices, le pega patada a la fila y me deja desorientada en medio del descampado. Yo me retiro. ¡A la mierda ya!

Para los El Bic naranja: los viernes creativos.

Enredados

http://www.sandrogiordanoinextremis.it/

Hoy hemos ido a visitar a papá y a mamá a su nueva residencia. Les han asignado una habitación muy agradable, solo se escucha la brisa meciendo las hojas de los árboles. Mi abuela y yo hemos coincidido en que les vendrá bien esa tranquilidad exterior para encontrar la paz interior que perdieron en las dichosas vacaciones.

Cuando acabó el estado de alarma, el vecindario se volvió un poco loco. En mi casa se organizó una escapada a la playa.

Mi padre tardó una semana en hacer las maletas, porque todo le parecía imprescindible; mi madre tecleaba sin parar en el ordenador en busca del mejor hotel y las mejores excursiones.

Estaban eufóricos, pero no me preocupé hasta que llegamos a la playa.

Con un furor inhumano, arguyendo que tenían poco tiempo, y <<que bastante encerrados habían estado ya>>, intentaron hacerlo todo, pero todo a la vez y se hicieron un lío.

Entonces yo, asustado, llamé a la abuela para que viniera a buscarme y me llevó a su casa y a ellos, a un hospital especial, para que los ayudaran a encontrar la calma que había quedado flotando sobre las olas del mar.

Relato escrito para El Bic naranja: los viernes creativos. Inspirado en la foto de http://www.sandrogiordanoinextremis.it/

Pinzados

Ahora sé que tomamos la decisión correcta, aunque no me lo pareció cuando rompimos la relación tóxica que nos unía. El nuestro era un amor embarrado. Al separarnos, sumergimos nuestros sentimientos en agua caliente y lejía y los dejamos a remojo; luego, los lavamos a conciencia y los centrifugamos. Los tendimos al sol para que se orearan y los recogimos como nuevos. El aroma a limpio envuelve ahora nuestros besos y nos deja un regusto a frescor en la boca.

Micro inspirado en la maravillosa fotografía de Thomas Barbèy, propuesta esta semana por Ele en El Bic naranja: los viernes creativos.