Al fin, el mar

Ni siquiera se ha quitado la ropa. Ha salido del coche, ha echado a correr agitando los brazos como un lémur, ha proferido gritos enloquecidos; se ha tropezado dos veces, una por cada zapato y se ha zambullido en el agua. Mira que se lo he dicho, que no cubre, he gritado detrás de él, ¡que no cubre! Y hala, de plancha. Plas. Pues ni por esas se le ha pasado la emoción, se ha dado la vuelta y a dejarse mecer por las olas hasta que se le arrugue la piel como una pasa.

📸Paolo Pellegrín, “Sea”

Relato para Los viernes creativos.

https://elbicnaranja.wordpress.com/

Por los pelos

Aunque su implicación en el incidente del camino no había resultado probada, sabía reconocer una mirada acusatoria cuando la veía. Ya agachaba la cabeza dispuesto a recibir el rapapolvo correspondiente, cuando el sonido inconfundible de varios portazos en el primer piso tuvo como resultado un cambio en las prioridades. El gesto ceñudo de su madre mirando hacia arriba y los brazos en jarras eran señales inequívocas de que, una vez más, la trastada de su hermano iba a superar a la suya. Se había librado.

Las palabras que Pedro Antonio Ruiz Escobar, director general de Emergencias de la Comunidad de Madrid nos dejó para nuestros relatos solidarios de Cinco palabras son:

IMPLICACIÓN
CAMINO
SONIDO
RESULTADO
GESTO

Filtros

#flipaoporelverano estaba decidido. Iba a compartir con el mundo entero el mejor verano de su vida. Empezaría el 1 de julio y publicaría una entrada cada día hasta el 1 de agosto. No se dejaría nada en el tintero: comidas, puestas de sol, rincones especiales, grafitis urbanos… Abriría su cuenta al público y permitiría que cualquiera pudiera disfrutar de sus magníficas fotos con poéticos comentarios y emojis animados.

Reflexionó sobre aquello que quería reflejar, escribió en la agenda lo que mostraría cada día y lo hizo de manera equilibrada. Estudió otros perfiles en la red y memorizó las poses que más triunfaban, siempre sin mostrar el rostro, el truco residía en la sutileza. No estaba dispuesto a volver a pasar desapercibido, a soportar las aventuras de otros sin aportar las suyas propias. Había llegado su momento.

Aunque tuviera que arriesgar su puesto de trabajo robando fotos del restaurante, aunque redujera las horas de sueño para captar un atardecer en la playa. A pesar del riesgo que conllevaba solicitar selfis a los clientes más famosos del hotel, estaba seguro de que el esfuerzo valdría la pena. 

Desde la oscura garita, contabilizaría el aumento de seguidores; las imágenes en blanco y negro de las cámaras de seguridad rivalizarían con las fotos filtradas en dramático cálido de la pantalla de su móvil. El tedioso trabajo que había aceptado a espaldas de todo el mundo transcurriría lento en las noches estivales, ajeno por completo a las idílicas vacaciones que serían por fin, la envidia del barrio.

Este es el relato que presento al concurso de Zenda #elveranodemivida.

El conquistador

Bajando la cuesta que conduce al río, sortea una parte de la tapia que rodeaba el pueblo cuando estaba en pie. Al hacerlo, recuerda la primera vez que vio aquellas manos, deseó que fueran suyas y no paró hasta conseguirlas. Ahora las contempla, orgulloso, a contraluz. Es lo primero que va a enseñar a sus compatriotas cuando vuelvan a buscarlo. Sube al árbol de un salto y envía la señal convenida. El héroe ya está preparado para volver a su planeta con un nuevo triunfo a sus espaldas.

Relato para el Reto de las cinco líneas, de Adella Brac.

Amor prohibido

Se abrazaron durante algunos segundos más. La despedida era siempre tan dura porque nunca sabían si habría una próxima vez. Fuera, la luna llena iluminaba el bosque.

La besó con ternura y salió sin volver la vista atrás. Como él aún tardaría unos minutos en transformarse, ella tenía el tiempo justo para echarse por los hombros la caperuza roja y escapar corriendo en la dirección opuesta. 

Entraba ya en casa de la abuela cuando escuchó el triste aullido del lobo.

Micro ganador del VII Concurso Literario de Minicuentos “Al claro de la luna”, de Mundo Escritura.

Subjetividad

No es la envidia la que guía mis palabras sino la realidad más descarnada cuando asevero que tiene un culo diez. Mi marido diría que ya estoy otra vez con la misma historia, pero es objetivo el hecho de que tenga unos brazos como esculpidos en mármol. Mi querido esposo diría que de qué le estoy hablando, cuando soy experta en reconocer pechos perfectos. Estoy segura de que mi marido haría algún comentario sobre el verdor de mis mejillas encendidas por los celos y de que yo replicaría con contundencia, cargada de razón. 

Mi madre y mi suegra se pondrían de parte de mi marido y me invitarían a reflexionar. <<A mí ni va ni me viene en qué gasta el dinero y el tiempo mi cuñada, la perfecta>>. Así de claro se lo explicaría a mi marido, si no fuera porque ha transcurrido ya un mes desde que me abandonó y porque no sé, objetivamente hablando, qué hacer con toda esta bilis que se me ha quedado dentro.

Relato escrito para la convocatoria sobre la envidia y los celos, de ENTC (Esta noche te cuento).

Toda una profesional

Declinaba ya el mes de agosto cuando superó con éxito el curso intensivo de escritura que le regalé para su cumpleaños. Siempre ha sido una mujer muy trabajadora así que, en su afán por dominar la técnica aprendida, decidió aplicar todo lo estudiado ese mismo día. Se leyó un par de novelas, revisó apuntes, empezó a esbozar la trama, tomó notas sobre posibles argumentos… Cuando llegué a casa, la encontré sentada en el suelo de la cocina, ataviada con varios complementos. Ante mi extrañeza, me explicó que estaba perfilando a la protagonista, pero que había recibido tantos consejos, tantas ideas y había escuchado a tantos profesores distintos, que al final, se había perdido y ya no era capaz de encontrar su propia voz.

Inspirado en la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

En la misma onda

Más por educación que porque le interesase lo que tuviera que decir, le ofreció la oportunidad de hablar en primer lugar. El locutor estaba ya harto de moderar tertulias sobre el trabajo, la independencia o la libertad. Le aburrían. Mientras la nueva tertuliana exponía su punto de vista, él soñaba con aquella cala silenciosa que había descubierto. De pronto, mecido por la voz suave que escuchaba, en su sueño, sobre la arena dorada de su playa, comenzó a perfilarse una silueta femenina. Se sorprendió al reconocerla frente a él cuando volvió a abrir los ojos para dar paso a publicidad.

Micro escrito para el reto de las Cinco palabras. Esta semana, las palabras de la escritora Julia Navarro han sido:

EDUCACIÓN
OPORTUNIDAD
TRABAJO
INDEPENDENCIA
LIBERTAD

Comida familiar

La sobremesa se alargaba los domingos. Sobre el mantel quedaban las tazas, las copas y algo de comida. Llegaba la hora de la guarrindongada. Las nietas vertían sobre los posos del café el azúcar que había sobrado, algunas migas, vaciaban los fondos de las copas y removían con una cucharilla. Mientras el atardecer se tenía de rojo, las niñas machacaban los trozos de chorizo que habían reservado y lo añadían, en comunión con los otros ingredientes, al potingue final que debería probar, obligatoriamente, uno de los adultos. Curiosamente, ese era siempre el momento que yo elegía para empezar a recoger.

Carlos Alsina y David de Jorge, de Más de Uno, Onda Cero, nos dieron las siguientes palabras para los escritores solidarios de Cinco palabras:

GUARRINDONGADA
AZÚCAR
ATARDECER
CHORIZO
COMUNIÓN