Vientre de alquiler robado

A veces el destino te alcanza y no sabes si para bien o para mal. Tantos desvelos, tantas noches despierta, tanta búsqueda infructuosa y de repente, una mañana, mientras tomas una infusión que calme tus nervios rotos, aparecen ante ti dos ojos iguales a los tuyos. Dos espejos de tu desgracia que no te miran ni te ven, pero te destrozan y te resucitan. Y el mundo se pone del revés, o del derecho. 

Inspirado en la imagen propuesta por Bienve fajardo para los Amigos de Valencia Escribe.

Superniño

Todavía gotea la inteligencia de Iron Man, ni siquiera se ha depositado en el suelo el polvo de la capa de Flash, el escudo de Capi no ha absorbido la última mano de grasa, Spiderman se ha quedado demasiado pequeño y Hulk, esmirriado. Antes los veía grandiosos, brillantes, insuperables. Desde esta perspectiva, sin embargo, parecen poca cosa. Seguramente los olvidaré cuando me haga mayor o dentro de un rato, cuando baje al río a darme un baño. Hay algo que llevo días entrenando: 

¡El supersalto mortal con supervoltereta y caída en bomba letal! 

Para la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

Espaldas anchas

Su madre perdió la memoria demasiado pronto, a la espalda; su marido se fugó con el repartidor de Glovo, a la espalda; su hija mayor se citó con un contacto de Instagram que resultó ser un pervertido, a la espalda; en el trabajo tuvieron que recortar las horas por necesidades del servicio, a la espalda.
Todo se lo fue echando a la espalda, hasta que hizo crack. Lo último que se sabe de ella es que se subió a un tren. Iba ligera de equipaje, ni siquiera una mochila en la espalda.

Para la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

Tenía razón la tía

Siempre contaba la misma historia. En los cafés de media tarde, con el bizcocho desmigajándose entre sus dedos, nos explicaba su teoría sobre la desaparición de Berta. A mí me parecían cuentos de vieja y la escuchaba más por respeto que por interés. Pero la vida nos pone en nuestro sitio, y, ahora, que soy yo la que chupa las galletas porque no puedo morderlas, resulta que me encuentro cara a cara con la mujer desaparecida. Y tenía razón mi tía, ahí está tan feliz, como si no hubiéramos pasado toda una vida buscándola.

Micro inspirado en una foto propuesta por Bien Fajardo para los Amigos de Valencia Escribe.

El sueño del señor G.

El señor G. salió de su casa temprano, como siempre, para fotografiar expresiones humanas de susto, sorpresa, terror o asco. 

Su método era eficaz: aparecer cuando menos se lo esperaban, causar el efecto deseado, hacer la foto y desaparecer. Cuando acabó la jornada, se retiró a su casa para seleccionar las mejores imágenes, convencido de que este año se haría con el “European Wildlife Photographer”. Cuando, al abrir la puerta, se encontró con un grupo apiñado de reporteros del National Geographic disparando flashes por doquier, el pobre gnomo, oriundo de las ciudades urbanizadas del este y en peligro de extinción, supo que acababa de perder la oportunidad de ganar el soñado galardón y, ya de paso, su libertad.

Para Valencia Escribe. Foto propuesta por Bienve Fajardo López.

Toda una profesional

Declinaba ya el mes de agosto cuando superó con éxito el curso intensivo de escritura que le regalé para su cumpleaños. Siempre ha sido una mujer muy trabajadora así que, en su afán por dominar la técnica aprendida, decidió aplicar todo lo estudiado ese mismo día. Se leyó un par de novelas, revisó apuntes, empezó a esbozar la trama, tomó notas sobre posibles argumentos… Cuando llegué a casa, la encontré sentada en el suelo de la cocina, ataviada con varios complementos. Ante mi extrañeza, me explicó que estaba perfilando a la protagonista, pero que había recibido tantos consejos, tantas ideas y había escuchado a tantos profesores distintos, que al final, se había perdido y ya no era capaz de encontrar su propia voz.

Inspirado en la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

El jilguero calvo

La última vez que la vio todavía lucía unos rizos pelirrojos que quitaban el hipo. Por capricho del destino, se perdió los peores años de su vida, aquellos en los que la enfermedad le arrebató todo hasta dejarla en una carcasa vacía. Cuando los hermanos del amor de su vida aparecieron en la puerta de su casa con unas cenizas y un testamento inesperado, él construyó una urna con su rostro y la metió en una jaula para poder escuchar el canto de su alma todas las mañanas.

Texto inspirado en la foto tomada por Olga Mayor en Granada. Para Valencia Escribe.

La pausa

Fotografía propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

La verdad, el hombre un poco rarito sí que es, y resulta un pelín extravagante que tu jefe te invite a almorzar de esa manera tan extraña, pero he pensado que igual le digo que repitamos. A mí me vino bastante bien ese juego que se llevaba con la careta. Se pasó dos horas hablándole a la cara sonriente esa y yo aproveché para desconectar. Se me pasó la jornada laboral en un plis y cuando volví a casa, estaba relajada y como nueva.

Con tener un poco de cuidado en no perder la compostura y no roncar, yo creo que un par de descansos más aún me quedan.

Contrato en toda regla

Foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe

Le habían asegurado que sería una estancia muy especial. ¡Y vaya si lo fue! En el apartado del alojamiento especificaba claramente que era “un entrañable rincón» caracterizado por “la calidez y la cercanía de sus dueños y el resto de huéspedes”. Por mucho que intentara buscar un resquicio legal para denunciarlos, no pudo acogerse a nada. Era exactamente lo que le habían ofrecido cuando lo alquiló.

¡Bum!

Desde que tuvo uso de razón, su madre se lo contó todo. No quería que su hijo viviera pensando que su padre los había abandonado. Los pocos recursos invertidos en su importante investigación se habían consumido y tuvo que experimentar consigo mismo, asumiendo riesgos. Lo único que quedó de él fue un susurro de despedida y un reflejo que de tanto en tanto, puede apreciarse en los charcos.

Imagen propuesta por Bienve Fajardo, para Valencia Escribe.