El sueño del señor G.

El señor G. salió de su casa temprano, como siempre, para fotografiar expresiones humanas de susto, sorpresa, terror o asco. 

Su método era eficaz: aparecer cuando menos se lo esperaban, causar el efecto deseado, hacer la foto y desaparecer. Cuando acabó la jornada, se retiró a su casa para seleccionar las mejores imágenes, convencido de que este año se haría con el “European Wildlife Photographer”. Cuando, al abrir la puerta, se encontró con un grupo apiñado de reporteros del National Geographic disparando flashes por doquier, el pobre gnomo, oriundo de las ciudades urbanizadas del este y en peligro de extinción, supo que acababa de perder la oportunidad de ganar el soñado galardón y, ya de paso, su libertad.

Para Valencia Escribe. Foto propuesta por Bienve Fajardo López.

Toda una profesional

Declinaba ya el mes de agosto cuando superó con éxito el curso intensivo de escritura que le regalé para su cumpleaños. Siempre ha sido una mujer muy trabajadora así que, en su afán por dominar la técnica aprendida, decidió aplicar todo lo estudiado ese mismo día. Se leyó un par de novelas, revisó apuntes, empezó a esbozar la trama, tomó notas sobre posibles argumentos… Cuando llegué a casa, la encontré sentada en el suelo de la cocina, ataviada con varios complementos. Ante mi extrañeza, me explicó que estaba perfilando a la protagonista, pero que había recibido tantos consejos, tantas ideas y había escuchado a tantos profesores distintos, que al final, se había perdido y ya no era capaz de encontrar su propia voz.

Inspirado en la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

El jilguero calvo

La última vez que la vio todavía lucía unos rizos pelirrojos que quitaban el hipo. Por capricho del destino, se perdió los peores años de su vida, aquellos en los que la enfermedad le arrebató todo hasta dejarla en una carcasa vacía. Cuando los hermanos del amor de su vida aparecieron en la puerta de su casa con unas cenizas y un testamento inesperado, él construyó una urna con su rostro y la metió en una jaula para poder escuchar el canto de su alma todas las mañanas.

Texto inspirado en la foto tomada por Olga Mayor en Granada. Para Valencia Escribe.

La pausa

Fotografía propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

La verdad, el hombre un poco rarito sí que es, y resulta un pelín extravagante que tu jefe te invite a almorzar de esa manera tan extraña, pero he pensado que igual le digo que repitamos. A mí me vino bastante bien ese juego que se llevaba con la careta. Se pasó dos horas hablándole a la cara sonriente esa y yo aproveché para desconectar. Se me pasó la jornada laboral en un plis y cuando volví a casa, estaba relajada y como nueva.

Con tener un poco de cuidado en no perder la compostura y no roncar, yo creo que un par de descansos más aún me quedan.

Contrato en toda regla

Foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe

Le habían asegurado que sería una estancia muy especial. ¡Y vaya si lo fue! En el apartado del alojamiento especificaba claramente que era “un entrañable rincón» caracterizado por “la calidez y la cercanía de sus dueños y el resto de huéspedes”. Por mucho que intentara buscar un resquicio legal para denunciarlos, no pudo acogerse a nada. Era exactamente lo que le habían ofrecido cuando lo alquiló.

¡Bum!

Desde que tuvo uso de razón, su madre se lo contó todo. No quería que su hijo viviera pensando que su padre los había abandonado. Los pocos recursos invertidos en su importante investigación se habían consumido y tuvo que experimentar consigo mismo, asumiendo riesgos. Lo único que quedó de él fue un susurro de despedida y un reflejo que de tanto en tanto, puede apreciarse en los charcos.

Imagen propuesta por Bienve Fajardo, para Valencia Escribe.

Vestida de novia

Así me imaginaba mi madre desde que nací, así me anhelaba mi abuela desde que los tirabuzones enmarcaron mi rostro de amapola, así me idealizaba mi padre cuando presumía de hija en los paseos dominicales. Sin embargo, no era así como me imaginaba yo. Quizá podría haberles dado alguna pista para evitarles tan tremenda decepción. Por lo menos podría haberme evitado el novio, que se convirtió en estatua de sal ante mis zapatos vacíos cuando huí disfrazada de aquello con lo que yo jamás había soñado.

Micro inspirado en la foto que propone Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

El mapa de los sentimientos

Desde que me destinaron aquí, lo estoy intentando, pero no logro integrarme correctamente. Al final, voy a conseguir que me saquen del programa y perderé la beca que tanto me costó obtener. Cuando solicité las prácticas en “Asuntos exteriores” no pensaba que me iban a enviar a este planeta tan afectivo. Afortunadamente, mi inteligencia superior y cuatro años de carrera me han permitido idear un nuevo sistema de mimetización. 

¡A ver si así consigo pasar desapercibida en medio de esta panda de sentimentaloides!

Texto inspirado en la imagen que nos propone esta semana Bienve Fajardo, de Valencia Escribe.

Indecisión

Fue consciente del tiempo que había pasado cuando trazó la primera pincelada y se percató de que la pintura se había secado. ¿Tanto le había costado decidir cómo quería iniciar su obra maestra? Últimamente tendía a ensimismarse más de la cuenta. Incluso había despachado al grupo que posaba ante él para que no interrumpieran sus pensamientos. Con decisión, cambió de pincel, lo mojó en el marrón de la paleta y emprendió con el suelo. Al fin y al cabo, por algún sitio tenía que empezar.

Micro inspirado en la foto propuesta por Bienve Fajardo para animarnos a escribir en Valencia Escribe.

Hagan sus apuestas, señores

El número de adeptos a la nueva modalidad competitiva crece a un ritmo imparable. Cada viernes, en lo alto del cerro, un nuevo señor con sombrero, pertrechado con un par de prismáticos, se añade al público congregado. Las apuestas se generan allí mismo, a grito pelado. Los últimos botes han alcanzado sumas considerables y ya algunas voces se alzan solicitando que se declare deporte olímpico.

Desde que instauraron en el bar la hora feliz consistente en tortilla de patatas y croquetones gratis para los tres primeros en alcanzar la barra, la salida de los trabajadores del banco y de la fábrica es una verdadera carrera de obstáculos. Solo los inapetentes y los jugadores prefieren ver el espectáculo desde la distancia.

Micro inspirado en la foto propuesta por Rafa Sastre en Valencia Escribe.