Espaldas anchas

Su madre perdió la memoria demasiado pronto, a la espalda; su marido se fugó con el repartidor de Glovo, a la espalda; su hija mayor se citó con un contacto de Instagram que resultó ser un pervertido, a la espalda; en el trabajo tuvieron que recortar las horas por necesidades del servicio, a la espalda.
Todo se lo fue echando a la espalda, hasta que hizo crack. Lo último que se sabe de ella es que se subió a un tren. Iba ligera de equipaje, ni siquiera una mochila en la espalda.

Para la foto propuesta por Bienve Fajardo para Valencia Escribe.

6 comentarios en “Espaldas anchas

  1. Ángel

    Aurora, me gustan tus micros de trasfondo social, lo cuentas todo de un modo amable y sin embargo no dejas de retratar la dureza de lo que ocurre en la calle. La espalda no nos da a muchos para cargar con todo lo que la vida nos «regala».
    No me extraña que tu personaje se haya marchado a por tabaco, como se decía antes, sin mochila y sin mirar atrás.
    Que pases un buen domingo.

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