Inmortal

Todo empezó con una apuesta. El pub estaba a punto de cerrar y yo continuaba acodado en la barra bebiendo. La camarera, aburrida de soportar mis penas de lobo solitario, me propuso un reto con la evidente intención de perderme de vista.

Envalentonado por el alcohol, a cambio de un par de chupitos gratis, me acerqué a conversar con aquellos desconocidos. Paradójicamente, me aceptaron como uno más y enseguida fui absorbido por una espiral de excesos inimaginable.

Esa fue la primera de muchas noches en las que, poco a poco, me fui enganchando. Mi cuerpo y mi voluntad se debilitaron. No lo vi venir. Pensé que si ellos controlaban, yo también. Pero era superior a mis fuerzas. La salida estaba al alcance de mi mano, sabía que solo tenía que resistirme una vez. Una única vez. 

Cargado de determinación, busqué mi oportunidad. Apoyado en la pared del bar, sentí que alguien se aproximaba y contuve la respiración. Ya estaba a punto de lograrlo cuando me pidió un cigarro. No debió hacerlo. Ataqué sin compasión.

Me limpié la sangre que resbalaba por la barbilla y lloré, impotente, sobre un cuello desgarrado más. 

Micro publicado en la maravillosa la antología Microfantabulosas, un proyecto en colaboración con el Simposio Canario de Minificción y la Librería de Mujeres de Canarias. En cuanto esté disponible la versión digital, la compartiré para que podáis disfrutarla. Es una edición ilustrada magnífica.