Derrotado

http://www.benzank.com, fotógrafo estadounidense afincado en Nueva York.

Desde nuestro escondrijo, tras horas de observación, detectamos un nuevo caso. 

Desmadejado sobre una pasarela de madera, este ser humano sumerge la cabeza en el agua. Lamentamos hacerles llegar imágenes tan crudas del sujeto vencido por la vida, pero requerimos su ayuda, queridos telespectadores, para averiguar qué está pasando. En dos semanas de investigación, esta es la vigésima persona que cae sumida en el desánimo.

Relato escrito para El Bic naranja: los viernes creativos.

Strawberry fields forever

Tenderstem Nann Glider, Carl Warner

¡Es indignante que unas criaturas en pleno proceso de crecimiento tomen de postre algo tan pernicioso como una natilla! Las protestas de la asociacion de progenitores de mi colegio dieron sus frutos. Hace ya un par de semanas que han modificado el menú y estoy convencida de que ha sido esa la razón por la que sueño que soy un cogollo de brócoli que sobrevuela campos sembrados de tomates y calabacines. Es posible que de ahora en adelante mi cuerpo vaya a crecer más sano, lo que no tengo tan claro es cómo va a evolucionar mi mente.

Micro inspirado en la obra de Carl Warner a propuesta de los Viernes creativos de El Bic naranja.

Hoy, en tortilla

Creo que ya os he contado alguna vez el amor que cogieron mis primos a los retos en el confinamiento que pasamos cuando aquello de la COVID 19. Bueno, pues hoy, tanto tiempo después, me viene a la memoria el de los puñeteros huevos. Este se le ocurrió a Irene, que no piensa una buena. Nos propuso meter entre las sábanas de la cama de nuestros padres algunos huevos y grabar la reacción cuando se acostaran. Reír nos reímos, todo hay que decirlo, y triunfamos en redes sociales, pero salimos bien escaldados. De los diversos castigos que nos impusieron, según la disposición y originalidad de nuestros progenitores, he de resaltar el de los míos, que me tuvieron comiendo huevos todo el mes: desayuno, comida y cena.
Solo de contaros la historia se me revuelven en las tripas.

Relato escrito para los Viernes creativos de El bic naranja. Basado en la composición de Jean Claude Cubino.

Para mi prima Irene.

La pesca

El viejo Bob madrugó una vez más para ir a pescar. La helada soledad en ese río de Alaska comprendía sus silencios. Su foto se hizo viral esa misma tarde. El autor, hasta entonces desconocido, nunca pidió permiso para compartirlo con un mundo virtual que él ni siquiera intuía que existiera.

Relato escrito para El Bic naranja: los viernes creativos https://elbicnaranja.wordpress.com

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El amor está en el aire

To Teheran with love de Ann Lewis

Recibió el bombazo en toda la cara, lo cual no fue de extrañar teniendo en cuenta que estaba plantada en medio de la calle mirando al cielo. Había salido de la mano de su madre cuando la atronadora presencia de los aviones rompió el silencio de la madrugada. Como ellas, los habitantes del pueblo, en vez de correr a esconderse a los refugios, se habían congregado en la calle principal. Desde allí, con la vista alzada, contemplaban extasiados el nuevo rumbo que había tomado la guerra. Los soldados de ambos bandos, hartos de sembrar el caos y la destrucción, se habían rebelado y habían sustituído la carga que llenaba sus bodegas. Entre las nubes, cientos de aeronaves plateadas abrían sus panzas grises y lanzaban sobre la tierra miles de proyectiles de abrazos y besos. La niña, herida de gravedad en una mejilla, preocupó seriamente a su madre cuando empezó a bailar y a cantar con la mirada radiante de felicidad.

Micro escrito para El Bic naranja: los viernes creativos. Inspirado en la foto de Ann Lewis, “To Teheran with love”.

Respuestas reflejas por condicionamiento. O no.

El bic naranja

He oído decir a los cuidadores del zoo que si logro meter la banana en el cesto, me dan una de verdad. Dicen que van a probar algo de un tal Paulov. Ellos se piensan que no les entiendo, pero están muy equivocados. Voy a encestar una, dos, tres veces. Van a flipar cuando vean los resultados. Y ya que estamos, me voy a agenciar unas cuantas cosas por Amazon, especificaré que las entreguen en la recepción y ya me encargaré yo de recogerlas.

Si es que estos humanos, con eso de que se creen una raza superior, no se enteran de nada.

Relato escrito para El bic naranja: los viernes creativos.

Ménage à trois

Miles Johnson

Antes de cambiar la bombona, el butanero se ha largado con mi musa mientras yo gritaba desde el balcón que no los necesitaba. Ni a ella ni al puñetero butano.

Refunfuñando, me he tomado un café soluble con la leche fría, he encendido el ordenador, me he acomodado en la silla y he posado los dedos sobre las teclas.

He contemplado el despertar del sol, he guiñado los ojos cuando estaba en lo alto y lo he visto descender hasta besar el horizonte.

Me rugen las tripas, me zumban los oídos y siento un extraño escozor en los ojos. 

Voy a tener que tragarme el orgullo y llamar para suplicar su regreso. Echo de menos el cálido aliento de él junto a mi oreja y la suave presencia de ella sobre mis dedos cuando escribo las historias más rocambolescas. 

No me va a quedar más opción que reconocer que nuestro amor es la fuente de mi inspiración.

Relato escrito para El bic naranja: los viernes creativos. Inspirado en el dibujo de Miles Johnson (Ig: miles_art).

In vino, ¿veritas?

¡Me tiene frita el niño de las narices! Después de una semana entera dando la lata con que quiere ir a la fiesta, que van a ir todos sus amigos, que va su amiga no sé quién, que va a ser el festorro de los festorros, que el que no vaya es un pringao, que soy la peor madre del mundo, que a ver por qué él no va a poder ir, que a ver si los hijos de dioses no tienen derecho a divertirse, que si patatín que si patatán…

¡Ni dos horas ha durado sin desmayarse! Y mira que le recalqué que no probara el alcohol, que él no está acostumbrado, que el vino es la sangre de Cristo. Pues ni caso. 

Y aquí estoy, con el niño en brazos, como cuando era un bebé. Y encima mi marido se ha llevado el coche y me toca arrastrarlo en metro. 

Cuando se despierte me va a oír, ¡vamos que si me va a oír!

 

Relato escrito para “El bic naranja: los viernes creativos”

Imagen: Artista ucraniano Alexey Kondakov.

Familia política

Ocean Ramsey

—¡Y yo que creía que ese tema ya lo habíamos dejado claro! 

—Déjame que intente convencerte una vez más, luna de mi alma.

—Vamos a ver, cariño mío, rey de los océanos, dueño de mi corazón…Por mucho que nos queramos y que deseemos estar juntos, sigo sin ver qué necesidad hay de organizar una comida para presentar a nuestras familias.

—Pero mira que eres tozuda, emperatriz de las sirenas de la tierra. Qué problema hay en que mis padres conozcan a los tuyos, a ver. Ya te he explicado mil veces que podemos quedar en algún sitio neutral, que se vengan en barco, que no hace falta que aprendan a bucear.

—Pero, aletas de mi amor, dientes afilados de placer infinito, vamos a ser felices así, sin ataduras, sin más convenciones que las olas del mar y la sal de la vida. Y vamos a dejarnos de tonterías que se me acaba el oxígeno.

—Bueeenooo, lo dejo estar por hoy porque aún quiero que nos demos un paseo juntos, pero no prometo que no vuelva a retomar el tema más adelante. ¡Hay que ver qué rarita te pones cuando se trata de tu familia!

Relato escrito para El bic naranja: los viernes creativos. Inspirado en la fantástica foto de Ocean Ramsey, propuesta por Ele Mójer.

Control

El bic naranja

Había una vez un planeta que llevaba siglos girando sobre sí mismo cuando de pronto, un buen día, se detuvo. A partir de ahí todo se complicó bastante. Los ríos no supieron si tirar para adelante o para atrás y se inundaron los unos a los otros; bandadas y manadas de animales se chocaron desorientados en medio de la migración y los seres humanos se quedaron patidifusos. Se apalancaron en sus casas y se dedicaron a pasar el tiempo frente a las pantallas, comunicándose a través de ellas, recibiendo oleadas infinitas de información y olvidando su propia naturaleza. Internet vio su oportunidad y pobló todas aquellas mentes con diminutos entes controladores.

Un buen día, una mujer se despertó de un extraño sueño. Se había quedado dormida en su silla, frente a su ordenador. Le picaba la cabeza así que se rascó y detectó que bajo la uña se le había quedado algo enganchado. Entumecida y asqueada, se dio una buena ducha, se puso las zapatillas de deporte y salió a pasear. Se sorprendió al ver poca gente por la calle, todos se miraban sorprendidos, pero estaban tan felices que se contentaron con dejarse llevar, respirar y vivir.

Relato inspirado en la foto de Quentin Deronzier que propone Elena Mójer para El bic naranja: los viernes creativos.