El conquistador

Bajando la cuesta que conduce al río, sortea una parte de la tapia que rodeaba el pueblo cuando estaba en pie. Al hacerlo, recuerda la primera vez que vio aquellas manos, deseó que fueran suyas y no paró hasta conseguirlas. Ahora las contempla, orgulloso, a contraluz. Es lo primero que va a enseñar a sus compatriotas cuando vuelvan a buscarlo. Sube al árbol de un salto y envía la señal convenida. El héroe ya está preparado para volver a su planeta con un nuevo triunfo a sus espaldas.

Relato para el Reto de las cinco líneas, de Adella Brac.

6 comentarios en “El conquistador

  1. Ángel

    Las manos son un órgano complejo y curioso, no me extraña que nuestro marciano se vaya tan contento.
    Que imaginación tienes.
    Un saludo.

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