Pedagogía positiva

Cuando me mudé a China sufrí serios problemas de adaptación. Me costaba acuclillarme sobre ese agujero negro al que jamás llamaré váter, me asqueaban los que escupían por la calle como si les fuera la vida en ello, no me aclaraba con los símbolos, ni con los gestos y sobre todo, lo más importante, no conseguía comer con ese invento criminal del demonio. Pasaba hambre y vergüenza a partes iguales. Todo eran incovenientes.

Hasta que la conocí. Nunca unos ojos rasgados me habían parecido más bellos, ni un cuerpo, más sedoso, ni una lengua más apetecible. A la mejor maestra del mundo, arrodillada sobre mi cama, le costó cinco minutos que aprendiera a manejar los palillos como si no hubiera hecho otra cosa en mi larga y adormecida vida.

Relato escrito para los Viernes creativos, de El bic naranja. Inspirado en una imagen de @thundergirl_xtal

11 comentarios en “Pedagogía positiva

  1. Ángel

    Me encanta como has resuelto este relato, A mi esta foto me ha dejado en blanco, de momento no se me ocurre nada.
    Un saludo.

  2. Pingback: Pedagogía positiva — La historia está en tu mente – Gabi Pedagoga

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