Invisible

Sentir los zapatos nuevos en contacto con los pedales de la bici, la mochila recién estrenada en la espalda y, ya en clase, desplegar el estuche de tres pisos y aspirar ese olor inolvidable. Dejarse acariciar por el roce del cabello de la chica más guapa y perderse en su aliento de fresa.Imagino cómo sería vivirlo desde dentro y no desde el rincón más apartado del aula, el que queda cerca de la puerta, el que me permite salir cuando los demás aún están recogiendo. 

Si no me ven no existo, pero duele menos.

Relato seleccionado en el VII Certamen de microrrelatos Javier Tomeo y publicado en el número 70, mes de octubre, de la revista Compromiso y Cultura.

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