De sopetón

Diploma Vivir en un cohousing

Todavía no se ha recuperado mi madre de la noticia que le trajo mi abuelo. Y eso, que ha pasado ya un mes desde que la escuchó.

Era domingo, estábamos tomándonos el café en la cocina y charlando de esto y de aquello y de pronto, así, sin que viniera a cuento, mi abuelo nos comunica que ha decidido que ya está harto de vivir solo. Que se aburre, y que ha conocido a un grupo de gente muy interesante que le ha propuesto mudarse a una especie de comuna rara. A mí no me quedó muy clara la idea, pero me pareció estupendo. Mi abuelo nunca ha sido de estarse quieto en casa, ni de bajar al bar. Las rodillas le empiezan a fallar y tampoco se puede pasar todo el día dando paseos por la playa, así que enseguida le di la enhorabuena por haber tomado esa decisión.

Aún me duele el cuello de la colleja que me propinó mi madre al tiempo que exclamaba:

—¿Pero tú estás tonta o qué?

Y acto seguido se giró hacia mi abuelo, lo miró fijamente, se levantó y sin pronunciar una palabra, se fue de casa dando un portazo.

Mi madre es así, tiene ese carácter, pero en el fondo sé que compartirá mi opinión. Estoy segura de que, en cuanto comprenda lo feliz que es su padre ahora, va a dejar de suspirar por las esquinas.

Concurso Vivir en un cohousing

Relato ganador del mes de junio del concurso de Valencia Escribe: Vivir en un cohousing.

 

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