El buen hijo

El buen hijo pantalla

Cuando acabes la dejas en la terraza. Colócala al lado del aloe, baja el toldo hasta la mitad para que no le dé el sol directamente y acuérdate de ponerle un poco de agua. Allí es donde mejor está por la tarde porque recibe la brisa que llega del mar.

Cuando empiece a oscurecer, la metes en el comedor y la colocas otra vez en la mesa. Por la noche es cuando más alegre se ve, rodeada por todos los miembros de la familia. Además, a tu madre siempre le han encantado las sopas que preparo para cenar.

Texto: Aurora Rapún Mombiela

Ilustración: Pablo Rapún Mombiela

Micro publicado en el número 2 de la Revista Digital Valencia Escribe (2ª era)

 

 

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