Flora y Natividad

 

A mi abuela Nati le encantan las plantas. Las riega con cuidado mientras tararea melodías alegres. Se pasea entre ellas con la regadera en la mano arrastrando los pies, calzada con zapatillas de ir por casa. 

Un día, mi primo estaba charlando con nuestra abuela en el jardín, cuando se le cayó un cogollo de marihuana del bolsillo. Ella lo vio y lo recogió enseguida. Mi primo le contó que era una planta muy especial, típica de la Navidad y que la había traído para regalársela en honor a su nombre. 

Resuelto hubiera quedado el asunto si no hubiese sido porque mi abuela Nati es muy buena jardinera. Eligió un tiesto de cerámica decorado con flores rosas, introdujo aquel cogollo bien profundo en tierra buena,y pronto echó raíces y creció.

Hace unos días, una pareja de la Policía llamó al timbre de la casa de mi abuela. Tras la puerta, unos pasos arrastrados acudieron a abrir. Ante ellos, una señora mayor con el pelo corto en permanente, los invitaba a pasar. No pudieron explicar para qué habían ido a verla porque en menos que canta un gallo estaban sentados en la sala de las visitas, con unas almendras y unas Coca Colas en la mano.

Cuando por fin vieron la ocasión, le contaron que habían sido advertidos de que en su jardín tenía una plantación de marihuana. Mi abuela Nati no tenía ni idea de lo que le estaban contando pero se ofreció a hacerles una visita guiada con explicación incluida de los diferentes tipos de plantas que cultivaba.

Entre rosas amarillas, blancas y rojas, cercadas por jardineras plagadas de geranios, una selva de marihuana inundaba de color y aroma el terreno posterior a la casa.

La mujer, orgullosa, les explicó que la planta navideña había dado un toque especial al conjunto floral.

No pudieron más que alabarla por su buena mano y despedirse amablemente con una sonrisa. Mi abuela quedó encantada de que en el vecindario se comentara tanto su arte que hasta enviaban a la Policía a verlo y ellos se fueron tranquilos pensando que, al fin y al cabo, ese jardín era un primor y daba gozo ver lo bien cuidado que estaba.

Relato publicado en el número 45 (enero de 2019) de la revista de Valencia Escribe.

Homenaje a mi abuela Nati

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